Economía en Guerra
José Manuel Arroyo Quero A mediados del siglo XIX el presidente Abraham Lincoln afirmaba que “no podéis otorgar la fuerza al débil debilitando al fuerte; no podéis ayudar al pobre arruinando al rico” . Quizá, porque en el pasado la economía y las relaciones comerciales, eran una de las mejores estrategias para prevenir los conflictos y las guerras. A la vista de lo que viene sucediendo en el mundo, pareciera que es justo lo contrario. Para algunos las cumbres del G20 en Buenos Aires y del G7 en Biarritz nos mostraron cómo el capitalismo global intentaba legitimar sus espacios de decisión pro corporaciones con un manto feminista, que no conseguía encubrir su agenda privatizadora. Aun cuestionando esa intencionalidad, lo cierto es que la guerra en Ucrania pone encima de la mesa una economía de guerra que viene a destapar todas las tendencias de fondo (crisis energética, encarecimiento de la vida y en particular de los alimentos, endeudamiento, autorita...